miércoles, 16 de septiembre de 2026

Opinión: La prisa por volver a fracasar.

Nota del autor: Se recomienda leer el post previo, «No es resignación: es la realidad», antes de continuar con esta lectura.

Te invito a hacerte a la idea: la única oposición con posibilidades reales de vencer a morena en el futuro saldrá de las entrañas de morena. Esto habla mal de la oposición actual, pero habla bastante peor de nosotros, los sinaloenses.

Podemos criticar todo lo que queramos a los opositores de hoy que ayer fueron gobierno y ahora ofrecen hacer lo que jamás hicieron cuando pudieron. Podemos reclamar a los activistas y líderes empresariales su oportunismo, su ingenuidad y la pretensión de asumirse voceros de los inconformes sin que nadie se la haya otorgado. Pero el verdadero reclamo tendría que ser hacia nosotros mismos: por la pasividad, por el conformismo y por la fantasía de creer que “alguien” vendrá a sacarnos de los 24 meses de crisis de inseguridad que asfixia a Culiacán, Sinaloa. Al final, nos acostumbramos a esta realidad. Eso sí: sin que nos quite el sueño.

Haber marchado el domingo pasado —13 de septiembre— para “celebrar” el segundo aniversario del Culiacanazo permanente fue un acierto; qué bueno que asistimos. Lo lamentable fue el afán de protagonismo de unos cuantos, en todos los niveles: desde las redes sociales hasta la tarima. La marcha debía ser una sola voz y un solo reclamo. No había mayor simbolismo que ese; o al menos, no debía haberlo.

El oficialismo y sus tres aplaudidores a sueldo de la prensa local intentaron descalificar la marcha amparándose en pretextos predecibles: la presencia de opositores, la quema de piñatas con figuras del gobierno y el inicio del evento con una misa. 

Sin embargo, la cifra de 50 000 asistentes vestidos de blanco dejó una exigencia inapelable: el fin de la crisis de inseguridad, la localización de los desaparecidos, la reactivación económica y, por encima de todo, el fin de la simulación. En síntesis: que el gobierno deje de hacer como que hace.

Vuelvo a la hipótesis del inicio: la única oposición capaz de disputarle el poder a morena terminará saliendo de las propias entrañas de morena. Y en Sinaloa, esa ruptura va a tardar.

Todos los morenistas de Sinaloa terminarán alineados con la ya designada «todavía no candidata». Incluidos los rochistas, que simularán disciplina por pura supervivencia porque no les queda de otra: ni modo que pretendan pasarse a la oposición para enfrentarse al aparato del gobierno y al dinero del narco. Al final, todos lo sabemos: si bien no son expertos en gobernar, sí son expertos en simular.

De aquí al 6 de junio de 2027 seremos testigos de la misma historia: el partido en el poder prometiendo seguridad y prosperidad mientras las mayorías aplauden. ¿Con qué cara?

Seremos testigos también de una oposición haciendo campaña sin más idea que expulsar a morena del poder. No se concretará la alianza ni surgirá un candidato «independiente» capaz de articular una alternativa real en menos de un año; ya vimos cómo operaron en la elección pasada y ya sabemos cómo termina esto. Nos fascina ver la misma película esperando un final distinto.

Al gobierno actual no tengo nada que exigirle: han dejado perfectamente claro que no gobiernan para todos.

A la oposición, en cambio, le reclamo todo. Indigna su ceguera y su necedad de postular, una y otra vez, a los mismos cartuchos quemados, confiando en que el voto de castigo ahora sí los favorecerá. Qué distinto sería impulsar un perfil ciudadano, de intachable fama pública y sin pasivos políticos. Si bien en un año es difícil —si no imposible— consolidar un proyecto así, al menos alcanzaría para arrebatarle la mayoría al oficialismo en el Congreso y disputar un par de alcaldías. Pero no hay visión: tienen demasiada prisa por volver a fracasar.

 

De salida y en positivo: Si algo hay que reconocerles a las caras visibles de la oposición es no haberse pasado a morena... todavía.

domingo, 6 de septiembre de 2026

Editorial. No es resignación: es la realidad.

Te invito a hacerte a la idea: Morena volverá a ganar la gubernatura, las alcaldías y la totalidad del Congreso estatal. Al parecer, a la mayoría de los sinaloenses —y en especial a los culichis— no les quitan el sueño estos 24 meses de inseguridad que aún no terminan, pues mantienen la firme certeza de que el gobierno no es el responsable.

 

Te invito a hacerte a la idea de algo más: en Culiacán y en todo Sinaloa la oposición simplemente no existe. Los actuales opositores, que ayer fueron gobierno, son los verdaderos responsables del desgaste y de la pérdida de confianza de las mayorías. Aunque, para ser justos, hay que reconocerles un detalle: al menos no se fueron a morena.

Tampoco se trata simplemente de resignarse, cruzar los brazos y dejarse llevar por lo que deciden “las mayorías”. Hay que entender el problema para poder encararlo y resolverlo; en especial porque las “soluciones” planteadas por figuras del activismo social y del sector empresarial tienen bastantes más fallas que aciertos.

Tampoco le creo a Movimiento Ciudadano ni a su bandera de la “nueva política”. ¿Cómo creerles, si su anterior dirigente estatal fue diputado y alcalde por el PRI —al que renunció solo porque no le dieron la candidatura a la gubernatura— y su líder actual viene de ser candidato de la alianza PRI-PAN-PRD? ¿De cuál “nueva política” nos están hablando?

No voy a rematar este texto con la retórica barata de que “los buenos somos más”, ni con el refugio individualista de “hay que trabajar y preocuparse solo por uno”. En el Culiacán de hoy, los llamados “optimistas” son simplemente los que se acostumbraron más rápido; los que asumieron la violencia como algo cotidiano —“son cosas que pasan”, diría el gobernador con licencia— y creen que el gobierno escuchará con un par de marchas.

Al gobierno NO LE IMPORTA, es evidente. Está complacido con nuestra pasividad y con esa resignación de asumir que la crisis se acabará cuando los criminales lo decidan, solo porque el Estado —el único que debería ejercer el monopolio de la fuerza— se niega a actuar de forma contundente y definitiva contra el crimen organizado... y las mayorías aplaudiendo.

A mis 42 lectores.