Para los creativos es algo común que durante el día nos lleguen ideas y nos cimbren como si fuera una cucaracha voladora. A veces la idea es tan poderosa que se nos olvida que estamos a punto de darle un sorbo al café. La creatividad ni se cultiva ni se entrena, ocurre.
Lo sucedido en Sinaloa los últimos 24 meses es indignante, lo ocurrido en las últimas 2 semanas es una burla. Y aun así, seguramente será mejor que lo que nos espera la próxima semana.
Un gobernador con licencia acusado por Estados Unidos de tener nexos con el crimen organizado anunciando en su twitter que regresa a la gubernatura en viernes a primera hora, para volver a pedir licencia 35 horas después en sábado. El Congreso Local —del que nadie se acuerda— sesionó hasta el siguiente lunes para aprobar el regreso del gobernador a sus funciones, aprobar su segunda licencia y se quedaron con el pendiente de nombrar al gobernador o gobernadora interina porque pese a todo, el grupo del gobernador se niega a perder el control del estado.
La decisión de solicitar la segunda licencia no fue, por supuesto, un acto de decencia. Fue motivada por un extenso tuit de la presidenta, quien, sin decir nombres describió las acciones del gobernador desde una óptica de principios y la absoluta falta de ellos. Solo le faltó criticarle los lentes.
Y para rematar la jornada, la gobernadora interina anunció que mantendrá intacto el gabinete: un equipo de funcionarios 100 % alineados con el rochismo y cargados de antecedentes de corrupción, principalmente por la asignación directa de obras públicas a proveedores amigos de los «juniors del bienestar» sinaloenses.
Algunos sonríen en una de las fotos y en la otra no y viceversa, sus razones tendrán aunque sean evidentes, lo que sí puedo asegurar es que si antes de 10 días no hay cambio en el gabinete entonces confirmaremos que es más de lo mismo. #Culiacán #Sinaloa pic.twitter.com/c2kwSnow8G
— Dios del Rock⚡️ (@MijelMX) August 27, 2026
Me pregunto cuál es el punto de ebullición de una ciudadanía que, pese a todo esto, no pasamos de la indignación en Twitter.
La crisis de violencia le cayó «como anillo al dedo» —diría el clásico— a la 4T en Sinaloa. Ya nada nos sorprende. Los sinaloenses, y en particular los culichis, nos acostumbramos a todo: nos adaptamos, ajustamos rutina y horarios a un toque de queda autoimpuesto, y permitimos que los políticos nos roben hasta la tranquilidad.
De salida: El lunes 24 de agosto hubo una protesta ciudadana en el Palacio de Gobierno de Sinaloa. Los medios locales y nacionales reportaron cien asistentes y las imágenes en foto y video confirman el número. En una mesa de análisis, la titular de la Comisión de Elecciones de Morena atribuyó «la poca asistencia» a que la gente sigue apoyando a su partido porque sabe distinguir «lo bueno de lo malo» del actual gobierno. No es que faltaran asistentes; lo que faltó fue convicción.