jueves, 6 de marzo de 2014

Editorial: Música Complaciente (Primera Parte).


Toda la música puede ser comercial, y toda la música comercial tiene que ser complaciente, en los casos más afortunados esa música será complaciente para oídos que están en búsqueda constante por sonidos, estructuras, ideas y letras novedosas, en otros casos no.

Que los grupos que logran cierta exposición y éxito/fama se casen con formulas probadas para componer sus "nuevas" canciones no es ninguna novedad, sucede desde hace décadas, desde que la música es importante para muchos... lo que si es una novedad es que el público se aburra tan facilmente de lo mismo, cuando de todas formas no quieren ser sorprendidos.

La música complaciente busca darle al público lo que quiere escuchar... pero el público ya no quiere novedades, quiero escuchar lo mismo de antes. Es como si una buena parte de la gente aficionada a la música le molestara que sus grupos favoritos no saquen "versiones 1, 2 y 3" de sus hits más importantes.

Entonces: ¿Qué esperamos?

Ya no hay verdad en decir que si no quieres consumir música comercial vayas a buscar música independiente, porque esa música independiente es mil veces más complaciente que la música comercial. Los grupos independientes en su búsqueda por ascender a las grandes ligas del negocio de la música se anticipan a ser complacientes.

La prensa especializada hace su parte inflando los egos de los grupos emergentes que tienen que dar la marca, que tienen que comprometer su estilo a las tendencias para que lo novedoso que tienen por ofrecer se vuelva el sonido de la temporada. Por eso cuando llegan no duran. Por eso los grandes nombres de la prensa musical no pueden tener memoría, no les gustaría saber a cuantos les han fallado.

En la música contemporanea no hay errores de entendimiento, hay errores de comercialización.