viernes, 4 de abril de 2014

Editorial: La música, el rock y los años.


Vivo en una ciudad donde hasta los mismos músicos creen que el rock es un juego, para algunos inlcuso es algo "solo para chavos" y para otros tantos no se puede pensar en hacer rock sin contrato o sin buscar la fama y/o reconocimiento como meta principal.

Me resulta curioso encontrarme con antiguos colegas del rock de hace 15 o 20 años, que tras haber colgado la guitarra (o la batería o el bajo o los teclados o el micrófono) por algunos años para dedicarse a cosas serias como trabajar y formar una familia, ahora en esta etapa de su vida retoman el rock y aun lo comentan con algo de reserva o hasta pena.

Me resulta curioso encontrarme con antiguos colegas del rock de hace 10 años que cuando les comento que sigo haciendo música, que compongo, arreglo y produzco mis canciones, que tengo un estudio de grabación...  me hagan comentarios del tipo de "¿A poco todavía quieres ser famoso?"

Hacer música por el gusto de hacerla, con amigos que son también complices de un proyecto serio y formal es tan valido y placentero como ir a jugar fútbol los fines de semana aunque no pretendas ir a jugar con el Barcelona.

Un texto que suena a resentimiento... y si, efectivamente lo hay, resentimiento para conmigo mismo por no haber hecho algo para que en mi ciudad existiera una verdadera escena de rock que generara una industria que por un lado representara una actividad económica y que de paso ayudara a cambiar la mentalidad de quienes piensan que el rock es una vacilada o una etapa de la vida como la adolescencia.

Habrá quien diga que el rock es una forma de vida... y quizá lo sea.

El rock en mi ciudad.