miércoles, 7 de marzo de 2018

"Música peligrosa".

Las grandes ideas que mueven al mundo han iniciado de forma discreta... igual con la música. Todas esas grandes canciones que fueron compuestas décadas atrás y que hoy siguen siendo escuchadas... en su absoluta mayoría son canciones creadas de forma honesta por personas que antes que alcanzar la fama eran como cualquiera. 

La fama no tiene nada que ver con la calidad de la música... tampoco la complejidad... el poder de la melodía que puede nacer del sonido de una cascada, del canto de un pájaro o de las hojas de un árbol tocadas por el viento... y por un instrumento o varios instrumentos musicales sonando al mismo tiempo.

El término "Música Peligrosa" puede tener muchas interpretaciones... pero no debe relacionarse con la violencia ejercida por los músicos, sin importar su currículum, su relevancia o su fama.

La "Música Peligrosa" es la que provoca emociones, sensaciones, acciones e ideas. Cuándo una canción te engancha se produce un diálogo único entre el compositor y el escucha, y las palabras no son solamente la letra, también los sonidos, el ritmo y el estéreo. El mensaje es uno que no termina y que se reinventa cada vez. Esa es la explicación por la que nos gusta escuchar "música triste" cuando estamos tristes y "música energética" cuando nos sentimos eufóricos.

Entendámoslo bien... un hit del momento no es "Música Peligrosa" porque su efecto no perdura. Hoy te gusta, la escuchas una y otra vez, pero la semana que entra ni te acuerdas. Así de simple, así de básico.