jueves, 26 de septiembre de 2013

Humor Involuntario en el Legislativo...


Extracto de la columna Torquemada Visita a San Lazaro de Oscar Benassini.

Todavía existen mexicanos y organizaciones que pretenden prohibir las transmisiones en radio y tv que lleven a “la corrupción del lenguaje, que sean contrarias a las buenas costumbres, ya sea mediante expresiones maliciosas, palabras o imágenes procaces, frases y escenas de doble sentido, así como todo aquello que sea denigrante para el culto cívico de los héroes y las creencias religiosas.

Columna inspirada en la iniciativa de reforma de la Ley Federal de la Radio y Televisión de la diputada Panista Lucia del Carmen Gallegos Camarena y que representa al distrito de Leon Guanajuato.

Atendiendo a la naturaleza de este blog lo natural sería desacreditar dicha iniciativa de reforma en legitima defensa de la libertad de expresión y en la libertad que el espectador -de tv- o el radioescucha tienen para decidir que ver/escuchar y que no ver/escuchar... eso sería lo lógico, pero no voy a hacerlo.

Enfocare las siguientes palabras en cuestionar todo los aspectos que implican que una persona pueda ubicarse en el poder legislativo para fomentar leyes que atienden única y exclusivamente a sus interés personales, en este caso a lo que son y deben ser "las buenas costumbres" según el criterio de la legisladora y quizás de un segmento de los ciudadanos que la eligieron. Mismo criterio que -bajita la mano- hay que imponerle a todos los mexicanos.

Por otro lado, preocupa también el que dicha iniciativa de reforma finalmente será aprobada por ser "tan irrelevante" que no merece mayor cuidado... Lo que sin mucho análisis me lleva a concluir que en la cámara de diputados hasta trabajando se pierde el tiempo.


Retomando lo de la mentada "libertad de expresión" no puedo dejar de señalar las múltiples acepciones que se le da al termino según convenga a algunas personas y/o grupos. Para algunos la "libertad de expresión" nos permite difamar a otras personas -por ejemplo- sin ninguna consecuencia... de aspectos morales ni hablamos, menos de la urgente necesidad de que cada quien se haga responsable de sus dichos... ya que.