viernes, 7 de febrero de 2014

Editorial: Para criticar hay que destruir.


"¿Pa´que tanto brinco estando el suelo tan parejo?"

Si consideramos que toda critica viene desde la perspectiva y punto de vista personal de quien la emite, desde ahí esta todo dicho.

Si bien es cierto, que no hay tal cosa como una critica 100% objetiva, siempre se pueden establecer puntos, reglas y/o criterios para desarrollar una opinión que finalmente se vista como una critica y cumpla sus diferentes objetivos.

Dicho lo anterior...

No hay forma de disimular los intereses personales e ideas cuando se desarrolla una critica. Es imposible ocultar "la mala leche" cuanto es precisamente "la mala leche" la motivación principal, la razón número uno que mueve a cualquiera a emitir un juicio sobre el trabajo de alguien y también sobre su persona... hay quien se lo toma así de directo y personal.

"Para criticar hay que destruir" y esto se puede comprobar sin mucho esfuerzo.

A los críticos de cine no hay películas que les guste... salvo aquellas que tienen detrás un director reconocido y muy famoso, o actores de iguales condiciones. Los críticos de cine tienen reglas y moldes listos para desarrollar una critica según corresponda. Si no son criticas sobre pedido, bien pueden ser automáticas.

A los críticos de música no hay disco que les guste... solo los de grupos nuevos que generan alguna esperanza de convertirse en los nuevos Beatles, o los grupos consagrados que cualquier cosa que hagan es celebrada. Los críticos de música viven de sus malos ratos porque ya no disfrutan la música como antes.

Pero la critica no solo viene de críticos profesionales... vienen de cualquiera... en redes sociales, en blogs y hasta en conversaciones del mundo real, todos creemos que nuestra opinión es importante y siempre queremos participar de alguna forma en los temas de moda.

¿Porque nos interesa tan poco ver una película producida en nuestra misma ciudad?
¿Porque nos interesa tan poco escuchar un disco de un grupo local?

Cuando nos llega a interesar  nos enfrentamos a dos extraños fenómenos:
  1. Son trabajos de amigos y lo que nos corresponde es hablar bien, exagerar sus aciertos, justificar sus errores y hasta inventar cosas para quedar bien.
  2. Son trabajos de gente con que no tenemos ningún compromiso y nos molesta que hayan sido capaces de hacer su película o su disco, por lo que señalaremos cada error y minimizaremos todo acierto.
Cualquiera con dos dedos de frente debería ser capaz de integrar el sentido común a su proceso mental para analizar algo, pero si lo hiciéramos seguramente la critica no tendría razón de existir.

Los directores y músicos famosos de hoy también empezaron con trabajos producidos con pocos medios, y seguramente producieron películas y discos con más corazón que calidad...

  • Como público y críticos asumimos que cualquiera que realiza un trabajo creativo lo que busca es fama y fortuna.
  • "Si no eres famoso no puedes hacer arte".
  • Si somos cineastas y/o músicos, o no... vemos el trabajo de otros como una competencia y un ataque personal contra nosotros, aunque no nos conozcan.

Es cierto que el Internet solo modificó la forma en que se mueve la música y las películas ("mainstream" e independientes)... pero la droga y espejismo de la fama sigue ahí, tanto para músicos, actores y directores como para el público. Hoy sigue siendo igual de complicado  llamar la atención cuando "eres nadie", pero sigue siendo igual que antes cuando se logra  medio gramo de éxito, todos quieren ser tus amigos.

Para criticar hay que tener más que ganas de destruir.
Para criticar hay que entender que el protagonismo es de quien realizó un trabajo no de quien lo critica.

"Criticas el trabajo creativo de alguien porque lo quieres es jalar los reflectores hacia ti un poco".

Para criticar habría que entender que que la critica no cambia nada, que al final es publicidad y que los argumentos estúpidos son de quien los escribe, no de quien los provoca y recibe aunque no se entere.

La critica es un intento patético de ganar algo de protagonismo con el trabajo de otros... porque claro, el critico lo haría mejor si alguna vez lo hiciera.